Anti-pensamiento
No quiero vomitar conejos y escribir
cartas a un imaginario en París
que no espera noticias de mi,
ni estar pendiente de si los libros
están en la posición correcta al
lado del vino, las gafas y el sofá de rutina.
No quiero pensar en besos de cíclopes
con la boca llena de flores y de peces,
no quiero pensar en el futuro donde las
esquinas jamás habitaran tu presencia
y tu recuerdo estará acompañado de
brisas oscuras y silencios.
No quiero pensar en los momentos
cotidianos llenos de nada,
como un perro que simplemente pasa.
No quiero que me ames más
con tu violenta prescidencia
Se me han quitado las ganas
porque un día cerraste los ojos,
y desde ese día no haces otra cosa que
manchar de negro lo que esta al rojo vivo,
a ver si logras ignorar que existe algo
a tu lado que brilla mucho
y a veces te enceguece los ojos.